La falta de agua persiste en la frontera sur
Isabel Vinces, de 42 años, tiene dos hijos. Ella habita en el barrio Juan Montalvo del cantón lojano de Macará. Se levanta a las 05:00 y lo primero que hace es abastecerse de agua.
Si hasta las 09:00 no recogió el líquido vital tiene problemas para preparar los alimentos y para el aseo personal de su familia. Cuando esto ocurre debe esperar hasta las 16:00 para que otra vez el agua fluya por unos 30 minutos.
Esta rutina es similar a la que tiene el resto de amas de casa de esta urbe limítrofe con Perú, donde habitan 14 000 personas. Ella dice que en invierno el agua fluye una hora más, pero que disminuye cuando el verano se prolonga.
Vinces cancela cada mes de tres a cinco dólares por el servicio. Pero cuando no hay el suministro, los usuarios reclaman por ese pago
La ciudadanía también convive con la preocupación de contraer enfermedades. Para Stalin Arias, jefe de la Unidad Municipal de Agua Potable, el agua de Macará tiene un 65 por ciento de calidad.
El problema, según él, es que el líquido se obtiene de pozos subterráneos y someros. El Municipio se ingenia para purificarla con un sistema de aleación con charolas y colocación del cloro, aunque eso no garantiza su pureza.
Por ello, Arias cree que es impostergable la ejecución del Plan Maestro de Agua Potable. Esa obra se gestiona desde hace 10 años ante diversos organismos como el Plan Binacional, pero el requerimiento no tiene aceptación.
La obra contempla la construcción de una planta de tratamiento y distribución de agua. Además, la renovación de redes que tienen 25 años de vida útil.
Según el alcalde de Macará, Pedro Quito. El Gobierno ha ofrecido 3 000 000 de dólares, el pasado 2 de marzo.
En al zona rural de Macará la situación es mejor. En las parroquias Sabiango y La Victoria el agua es potabilizada.
En el cantón Zapotillo, solo el 38 por ciento de los 10 900 habitantes tiene agua segura, según el jefe de la Unidad de Municipal de Gestión Ambiental, Álvaro Sánchez.
En la cabecera cantonal, Zapotillo, los 2 000 habitantes tienen el suministro durante tres horas al día. Sánchez asegura que el Municipio no tiene dinero para invertir en agua potable.
Por ello trabaja con organizaciones como el Programa de Infraestructura Social y Productiva para Loja y Zamora Chinchipe y Care-Ecuador, que apoyan proyectos de agua en zonas más críticas.
También se concretaron alianzas con la Prefectura lojana, el Programa Regional para el Desarrollo del Sur, el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda y ONG.
Así se logró que comunidades como El Progreso, Bolaspamba, Chaquino, El Guabo y La Leonera, de las parroquias Cazaderos y Paletillas, tengan agua que se extrae del subsuelo. También, se benefició a la comunidad Zapallal.
Los habitantes de Alamor, capital del cantón lojano de Puyango, tienen seis horas de agua al día. En la zona rural, los pocos sistemas de agua entubada están colapsados. Para ejecutar el sistema de agua potable en el sector de Alamor se requiere 1 000 000 de dólares.
Mientras, en Espíndola, se inició un proceso de recuperación de sus cuencas abastecedoras de agua. El Municipio aspira a concretar un proyecto para dotar del líquido a 17 comunidades, incluida la cabecera cantonal, Amaluza.
Para ello, se necesita 1 000 000 de dólares. Según Héctor Pardo, concejal de Espíndola, la escasez de agua los llevó a organizarse en la Mancomunidad Bosque Seco.
A través de esta asociación, los cantones Pindal, Celica, Puyango, Macará, Zapotillo y Paltas presionan por el apoyo a los proyectos de dotación de agua.
Otros detalles
En el cantón fronterizo Zapotillo se invierten de 80 000 a 120 000 dólares en la construcción de sistemas de aguas subterráneas en el área rural. El Municipio aporta con el 10 por ciento del valor.
Para el presente año, el Programa de Infraestructura Social y Productiva para Loja y Zamora Chinchipe prevé una inversión de 250 000 dólares para dotar de agua. El dinero llega de Bélgica.
Fuente: Diario El Comercio
Imprime este post














Apr 1st, 2007 at 20:12
[...] Celicanos el mismo Carlos Jumbo nos cuenta la triste historia del ‘agua potable’ en Macará, [...]