Por: Oscar Mendoza Granda
En abril del 2008, el Presidente y Secretario General de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y otras autoridades del Clero se dirigieron al Presidente de la Asamblea Constituyente de ese entonces, brindando su aporte para que sea considerado en el Nuevo Proyecto Constitucional, diciendo en lo referente al tema de la vida: “El Derecho a la Vida.- La vida humana es inviolable desde el momento mismo de su concepción hasta su muerte natural”. Planteamiento episcopal que fue acogido en su totalidad en el Art. 45, quedando: “El Estado reconocerá y garantizará la vida desde la concepción”.
Demostrando con esto que esta Constitución no es abortista y que el Estado protege desde el vientre materno al nuevo ser; por el contrario, si se la analiza en conjunto, su contenido es de profundos valores éticos y morales.
Estas Autoridades del Clero, en aquel proyecto enviado, al hablar de la familia en forma expresa solicitaron: “La Unión estable de una pareja, sin que importe su sexo u opción sexual y donde cada uno de sus componentes estén libre de matrimonio o vínculo similar con otra persona, generará derecho y obligaciones que reconozca la Ley”. “El derecho de adopción corresponde sólo a las parejas de distinto sexo”, solicitando además que se constitucionalice “el matrimonio Gays”; como se observa en los acápites, sus textos son contradictorios. La Asamblea Constituyente , conociendo con responsabilidad la repercusión que esta temática genera, aprobó en su Art. 68 lo siguiente: “La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señala la ley generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las mismas familias constituidas mediante matrimonio”; Aquí es necesario aclarar que se entiende por unión estable y monogámica el enlace matrimonial sólido en que el hombre reconoce por legítima a una mujer, “su esposa” para formar un hogar y tener una familia digna hasta que el Ser Superior disponga lo contrario.
Conciudadanos, espero que con el análisis de las opiniones vertidas determinemos cuan faltas o llenas de verdad son las acusaciones de la Iglesia , más como entes pensantes, sabremos reconocer que existen otros intereses que están tras estas opiniones maliciosamente vertidas; de usted dependerá brindar un SI o un NO a este nuevo proceso.
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