Primer módulo para ser papá

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Para los varones, una de las carreras informales más hermosas, extensas y complicadas a la vez, es la que nos ofrece el título de padres. Sí, porque académicamente por más escuelas, cursos, talleres, seminarios, congresos y conferencias que recibamos al respecto, las fórmulas siempre variarán conforme a cada caso específico. Eso significa que a ser padre, se aprende, siendo padre.

Y no es que haya que esperar que el chico nazca para iniciar el módulo, pues éste comienza desde que la futura mamá, al primer mes de embarazo, estrena ojeras, anda bostezando por toda la casa, aumenta su cuota de sueño, pierde el apetito, siente que hasta su perfume huele a refrito guardado, y le vienen las clásicas náuseas, justo en el momento del beso con su pareja

Es entonces cuando el varón requiere urgente el Manual de Instrucción para despejar ciertas incógnitas como por ejemplo: ¿Es científico que la embarazada tenga antojos? … ¿Es verdad que en esa etapa, al futuro papá le duelen las muelas? …¿Es real que cuando ella tiene comezón en su pancita, es porque el niño va a ser velludo?… ¿Cuando la criatura patea el vientre con fuerza, significa que será varón y encima de eso: futbolista?..¿Qué tan cierto es que si permanentemente se acerca un radio al vientre materno, el niño saldrá músico, locutor o ingeniero de sonidos? …Meses después, ya nacido el bebé, vendrán los cursos intensivos que nadie dio al varón, cuyos múltiples temas, entre otros son : preparación de pañales, adecuación de biberones; cómo tomar la temperatura, cómo alimentar al chico y a la mamá; cómo sacarle los gases, (solo al chico) cómo bañarlo; y, cómo recibir alegremente su vómito o su orina en el uniforme de trabajo.

Conjuntamente con ello los papás deben desarrollar técnicas variadas en la obtención de: energía y paciencia para levantarse las veces que sean necesarias en la madrugada; habilidad y puntería para introducir con eficiencia un supositorio; sabiduría y discernimiento para diferenciar el sarampión, de las viruelas; ritmo y afinación para cantarle “agú-agú” hasta que le dé la real gana de dormirse; y, finalmente conocimientos de medicina alternativa para tratarlo de : pujo, aire, ojo y espanto.

Enseñanzas como ésas y otras, son las que a una gran mayoría de papás jóvenes e inexpertos, los motivan más bien a delegarlas a su esposa -también conocida como Mujer Maravilla- y si ésta tampoco puede, entonces recurrirán a la tía comedida, o a una magíster en estimulación temprana, o en último caso a los abuelos, quienes ante la menor insinuación, querrán secuestrarlo al bebé, llevárselo a su casa, criarlo a su manera, y devolverlo cerca a graduarse de bachiller.
En fin, que conste que éste solamente es el pénsum correspondiente al primer módulo del jardín de infantes para padres, pues la carrera completa va desde el primer latido del bebé, hasta el último de existencia del papá.
En todo caso, vale la pena disfrutarla, en pos de lograr el título con el difícil 20 sobre 20, que no lo concede ni la esposa , ni los hijos, sino únicamente Dios, cuando estemos en su presencia, o sea cuando seamos una gastada fotografía en la pared de la sala, y un fresco o vago recuerdo en el corazón de los hijos.
¡ Feliz Día del Padre !

Willian Brayanes
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