Primer módulo para ser papá
Para los varones, una de las carreras informales más hermosas, extensas y complicadas a la vez, es la que nos ofrece el título de padres. Sí, porque académicamente por más escuelas, cursos, talleres, seminarios, congresos y conferencias que recibamos al respecto, las fórmulas siempre variarán conforme a cada caso específico. Eso significa que a ser padre, se aprende, siendo padre.
Y no es que haya que esperar que el chico nazca para iniciar el módulo, pues éste comienza desde que la futura mamá, al primer mes de embarazo, estrena ojeras, anda bostezando por toda la casa, aumenta su cuota de sueño, pierde el apetito, siente que hasta su perfume huele a refrito guardado, y le vienen las clásicas náuseas, justo en el momento del beso con su pareja
Enseñanzas como ésas y otras, son las que a una gran mayoría de papás jóvenes e inexpertos, los motivan más bien a delegarlas a su esposa -también conocida como Mujer Maravilla- y si ésta tampoco puede, entonces recurrirán a la tía comedida, o a una magíster en estimulación temprana, o en último caso a los abuelos, quienes ante la menor insinuación, querrán secuestrarlo al bebé, llevárselo a su casa, criarlo a su manera, y devolverlo cerca a graduarse de bachiller.
En fin, que conste que éste solamente es el pénsum correspondiente al primer módulo del jardín de infantes para padres, pues la carrera completa va desde el primer latido del bebé, hasta el último de existencia del papá.
En todo caso, vale la pena disfrutarla, en pos de lograr el título con el difícil 20 sobre 20, que no lo concede ni la esposa , ni los hijos, sino únicamente Dios, cuando estemos en su presencia, o sea cuando seamos una gastada fotografía en la pared de la sala, y un fresco o vago recuerdo en el corazón de los hijos.
¡ Feliz Día del Padre !







